Recién llegas --Anteros-- a crecerme.No voy a imaginarte reemplazado:
Fingiré ser adulto por cuidar la apariencia.
No previeron que yo podía simular
ser tu contrario.
Creyeron que yo necesitaba un corazón
y no otro niño alado
disputando mi palma.
Estamos en peligro:
les molesta el rostro diferente.
No voy a predicar correspondencia
retenerte es mi canto exclusivo
pero empiezo a crecer
desaparezco
terminan para mí las oquedades
donde asilo tu imagen como un credo.
Aléjate
no me busques –Anteros:
No soporto esa edad
en la que todos sueñan con lo mismo.
Compadece mis súplicas.
Fingiré ser adulto
por cuidar la apariencia.
Encárgate a mi instinto.
Tú eres mi cuerpo apócrifo.
Podría ser contigo un niño perdurable
pero empiezo a crecer:
Escapa
desentiéndete
de este engendro sumiso que legaron.
Disputemos la palma
y alejémonos:
Seré niño mientras tú estés distante
Acércate y verás cómo envejezco.
Es prudente –Anteros—
que hagamos nuestro pacto.
Si aceptas podrán hasta absolvernos.
Voy a confiarte la estrategia:
Ocúltale a los hombres
el último reducto.
Es lo primero que van a devastar.
No enseñes tus prodigios.
No permitas que usurpen el amor.
La verdad no merece la blasfemia:
así que no te ocultes para mí.
Descúbrete a la entrada.
Mueran previendo
que van a descifrarnos.
Expiando no vamos a vivir.
Gritaré que no fui nunca
tu contrario.
Recién llegas –Anteros— a crecerme.
Creceremos
pero uno en el otro.
Nadie cargará con nuestra culpa
sólo tú y yo:
somos niños cuidando la apariencia.
Las profecías de EROS
4 de septiembre del 2009.